El estreno de «50 sombras de Grey» ha sido noticia en redes sociales, prensa y telediarios de todo el mundo.

Para bien o para mal, la gente ha llenado las salas de cines.

El público (mayoritariamente femenino) sigue acudiendo en masa para ser testigos de lo que me atrevo a llamar está siendo la revolución de la literatura erótica.

No me malinterpretéis,  aún no he visto la película (no sé si la veré… ¿estoy dispuesta a perder el Grey de mi imaginación?)  Así que no puedo opinar sobre la adaptación cinematográfica en cuestión, pero  los números hablan por sí mismos,  la película está siendo un éxito, las salas están llenas… aunque mucha gente acuda predispuesta a decepcionarse, como es normal en estos casos.

Lo que ha hecho E.L. James es transformar radicalmente la forma de relacionarnos con la literatura erótica, nos pese o no.

Para mí es una muy mala historia: Chica humilde y virgen conoce a millonario buenorro que practica BDSM porque está perturbado psicológicamente, se enamoran, mantienen una tórrida relación hasta que ella le demuestra que el «amor» es más fuerte que su «desviación» y finalmente fueron felices y comieron perdices….…- aaaarrrgggwww-¡horror!.

Los personajes son un sosos, los diálogos poco creíbles y el desarrollo de la historia se hace repetitivo. ¡Pero ahora está en boca de todos!

He leído literatura erótica desde los 17 años, sin saberlo un día llegó a mis manos “Los Cuadernos de Don Rigoberto” de Vargas Llosa y a partir de allí me hice adicta a este género literario.

Tengo en mi mesilla  títulos antiguos escritos por Henry Miller o Emmanuelle Arsan y otros un poco más actuales de Duras, Almudena Grandes, Valérie Tasso o Mercedes Abad.

También tengo alguno que otro libro que sin poder catalogar como narrativa está relacionado con el tema del sexo, me gustan mucho Fuentes y Carrión y no negaré que he leído a la Berdún y la Venus.

Sin embargo ésta novela ha conseguido que yo pueda leer en el metro cualquier título del género sin ser observada y que al entrar en las librerías no tenga que ir al último rincón, porque ahora  los libros que me gustan están en las estanterías principales.

Gracias a Grey  tener un par de esposas en la mesilla no es tan raro como antes,  también ha conseguido que la gente hable -casi-  libremente de lo que piensa acerca de las prácticas sexuales “diferentes”, antes de Anastasia y Christian algunos nunca habían pensado que una corbata pudiera tener tanto morbo.

He podido estar en una cafetería por la mañana hablando con otras mujeres del efecto que producía el libro y me reído a carcajadas cuando una de ellas relataba sin pudor alguno (y a todo volumen en la terraza del bar ) que cuando lo leía “le babeaba coño más que un caracol”.

El libro ha conseguido que hablar de sexo sea NORMAL y esto se merece un gran aplauso.

No quitaré mérito a todas las luces que nos ha dado. El mayor logro no ha sido vender millones de copias ni llenar salas o encabezar titulares, el mayor logro es que ha llegado a unas masas que antes no sabían que leer era tan excitante.

Y he aquí las sombras de la historia: el problema es que a James le faltó entender – o explicarlo para que no se malinterpretara- que la práctica del BDSM no es indicativo de una carencia afectiva como le ocurre al pobre Grey.

El BDSM va más allá de los  azotes, y en este mundo hay unas normas muy establecidas que nada tienen que ver con el maltrato.

La cosa va de juegos, placer-dolor, sumisión – dominación, dar y recibir, además el rol dominante no siempre está interpretado por hombres.

Pero en esta sociedad donde el la lacra de la violencia de género no ha podido ser erradicada es una pena que libros como estos, (que sólo son una historia y nada más) sirva de ejemplo para algunos seres equivocados e ignorantes que ahora piensan que a las mujeres “nos gusta que nos peguen”  –como he tenido que leer en el twitter horrorizada-.

El BDSM es un mundo muy complejo y parece que ahora todos pueden opinar porque “saben”…mmm a ver… es como si leo el Señor de los Anillos y me declaro experta en geografía de la Tierra Media o si veo  Star Wars y “sé de filosofía Jedi”  y hasta puedo ser abogada en la República porque “conozco” sus leyes. ¡Venga ya! Si uno no sabe de algo no puede opinar. Punto.

No creo que haga falta criminalizar una historia tan burda, porque la verdadera violencia no se ejerce con una fusta y una corbata en la cama.

He escuchado y leído verdaderas barbaridades éstos días, y no pienso que mi crítica sea mejor o contribuya más que las otras a desmitificar a la novela en cuestión.

Podría seguir escribiendo mi opinión acerca de las reacciones que ha tenido el estallido del volcán Grey, pero lo cierto es que prefiero no perder el tiempo, en vez de eso simplemente me gustaría dejar claro que sí, leí los 3 libros. Y no pasa nada….

El sexo lo es todo y esta semana hablar de ello parece que es más fácil (aunque sea para opinar en contra).

Espero que la peli siga sirviendo para generar excitación y conseguir polvos, y no para que se formen ideas equivocadas en la gente sin experiencia.

Gracias Sra. James por abrir las puertas a una mayoría a éste mi mundo, donde las letras producen un placer más allá del orgasmo.

Minerva M.