Para saber si la monogamia es natural, vamos a hacer un pequeño test:  

Completa la frase:   El ser humano es ______________ por naturaleza 

  1. Monógamo
  2. No monógamo

¿Cuál ha sido tu respuesta? 

Hace ya muchos años que el debate está activo desde diversas disciplinas científicas y humanistas, y aunque no hay un acuerdo unánime universal, la mayoría de las personas si tienen una opinión clara al respecto. 

Los que defienden que el ser humano es monógamo por naturaleza se apoyan en que tenemos una programación biológica de ciertos comportamientos, que nos viene dada como mamíferos. 

Esto es, que a nivel neurológico el enamoramiento humano sería equivalente al cortejo animal, que es lo que propicia el apego, necesario para que los  progenitores se mantengan juntos en el proceso de cría.  

Pero incluso así, dentro de esta impronta genética y de la gran diversidad de especies catalogadas como monógamas, en algunas  se diferencia la monogamia sexual de la social, es decir, algunos animales colaboran para sacar adelante la prole, pero se permiten cópulas fuera de esa pareja. 

Para los defensores de la teoría biológica, apareamiento está relacionado con el sistema de recompensa del cerebro, nuestro sexo es instintivo y básicamente todo se reduce a como la química de nuestro cerebro reacciona a los estimulos que nos llegan a través de los sentidos. 

Por el contrario, quienes sostienen que la monogamia no está en nuestra naturaleza, nos recuerdan que solo el 5% de las especies animales es monógamo y que los humanos no estamos programados genéticamente para relaciones sexuales excluyentes y exclusivas. 

Entre los defensores de “el ser humano no es monógamo por naturaleza” están quienes  se niegan a controlar los impulsos de apareamiento o atracción sexual, es decir que entienden que la biología humana está codificada para tener varias parejas y el tema de la cría puede estar a cargo de la sociedad en general o de la madre, ya que solo ella posee estos instintos animales de cuidado y protección. 

La polarización del debate se ha agudizado ahora que las parejas abiertas y el poliamor han dejado de ser un tabú (por lo menos a nivel mediático) las instituciones como el matrimonio o las “parejas para toda la vida” han comenzado a ser cuestionados por gran parte de la sociedad, empezando por las generaciones más jóvenes. 

¿Qué es lo natural: la monogamia o la no monogamia? 

La respuesta a esta controversia quizás no esté en qué es lo que trae nuestra genética impresa, sino en saber a qué llamamos “natural”.

Se puede entender que algo es natural si está escrito en nuestros genes o si está presente en la naturaleza. 

Bien, el Homo sapiens representa una minúscula parte de la biodiversidad de la tierra, pero está presente en la naturaleza, por lo que sea cual sea su comportamiento, éste será natural ¿no? 

Además a día de hoy no existe ningún estudio, ni hallazgo probado científicamente asociado con un “gen de la monogamia” así que de momento esto está descartado. 

Lo cierto es que la “condición natural”, para el ser humano es solo una parte de él, a diferencia de los otros animales que no usan el intelecto, la razón y las emociones como lo hacemos nosotros, el Homo sapiens nace siempre en sociedad y esta atraviesa cada esfera de su vida. 

¿Entonces la monogamia es una construcción social? 

Puede que la monogamia haya tenido su origen en la necesidad de proteger a las crías y se haya visto reforzada por otros mandatos, como por ejemplo, para asegurar un linaje. 

Lo cierto es que ningún ser humano ha nacido en la “naturaleza” sin haber sido criado bajo la estructura de una sociedad compleja, con una cultura y sus respectivas normas. 

Nadie ha vivido solo usando sus instintos dejando de lado sus capacidades cognitivas, su potencial de pensamiento y de comunicación. 

La cultura y por supuesto la religión han influido en la construcción de nuestra lógica, nuestra razón y nuestra ética, tanto que entendemos como “natural” lo que sería “normal” es decir que ha nacido en una norma. Como bien dice Marcos Sanz, sociólogo especialista en sexualidad “Se le llama natural a lo que se le ha borrado las huellas de cómo ha sido impuesto”.

Por lo tanto, el sistema monógamo es una codificación cultural tanto como el poligamo, el poliamoroso y cualquier otro tipo de forma relacional, afectiva o amorosa.

Que nos parezca mejor uno que otro, solo depende de dónde y cómo hemos sido criados y de hasta dónde hemos llegado a racionalizar las formas de estar en pareja.

La clave está en reconocer que todos los sistemas son válidos y somos libres de elegir.