Lagarta: dícese de mujer que utiliza todas sus armas de seducción para controlar una situación.

La Lagarta no es  necesariamente guapa, pero es atractiva y saca partido a sus encantos para hipnotizar a sus presas, las cautiva con su físico, su olor, su voz o cualquier otra arma secreta.

Controla la situación de cualquier contexto:

  • Esa que tiene muy creído que todo lo controla, la que empieza y acaba las relaciones.
  • La compañera de trabajo que se sale siempre con la suya: llega tarde y dice “ me quedé dormida” con sonrisa ingenua, pero viene hipermaquillada y peinada..¿cuanto tiempo tardaste en arreglarte?, podrías haber llegado media hora antes si vinieras con tu cara lavada.!!
  • La madre de ese niño del cole que todos los padres de la clase creen que es muy divertida e ingeniosa.
  • La conductora temeraria que se libra de la multa enseñando escote.
  • La que se cuela en la cola pidiéndole a algún pringado que la deje pasar – con su sonrisa y su minifalda- y obviamente el pringado la deja.
  • La que consigue que el segurata la deje entrar a ella y a su grupo dándole su número de teléfono.
  • La que liga y echa un polvo cuando quiere y con quien quiere, ( la que elige primero en el reparto de los chicos disponibles)
  • La que se aparca en tu vado, se hace la tonta corriendo con sus tacones y te dice “solo son 5 minutos”
  • La que manipula la situación para acabar haciendo el plan que ella quiere sin que nadie se de cuenta que ha sido ella la que ha decidido.

En el fondo eres un poco lagarta, lo sé porque yo también lo soy. Nos reconocemos, vamos por la vida liberando feromonas para marcar nuestro territorio.

Soy de las que piensa que las mujeres debemos de dejar de ser competitivas y apoyarnos más entre nosotras, debemos dejar de criticarnos, pero hay que reconocer que hay mucha lagarta suelta por allí, y esto es como en la selva, a más competencia, más desarrollamos nuestros “sentido lagártico” . Las chicas debemos apoyarnos, que bonito suena, pero conocemos nuestros puntos débiles, nuestros altibajos emocionales, sabemos cuándo y cómo nos podemos hacer daño, somos calculadoras.

En este mundo en que el sexo lo es todo, ser un poco lagarta es casi una cualidad de supervivencia, mi sentido lagártico me ha ayudado a alejarme de hombres y mujeres tóxicas y me han hecho aprender que, si bien es cierto que las amigas están allí siempre (y eso debe ser así),  no todas las palabras son lo que resuenan.

Desde aquí mí llamado a todas las lagartas del mundo: No uséis vuestro instinto para hacer daño, sacar la parte positiva. No somos lobas, ni perras, de esas también hay, pero a diferencia de ellas nosotras tenemos la sangre fría. Pensemos con la cabeza que se nos da muy bien, pero sobretodo no os convirtáis en la “hijaeputa lagarta”:

  • La “amiga” que te apoya cuando estas jodida con tu pareja y se maquilla más de lo normal para ir a hablar con él y ayudarte a “solucionarlo”.
  • La que deja a tu hermano tirado y con el alma rota y se va con el guaperas de turno.
  • La que se hace superamiga de la nueva novia de tu ex y viene a restregártelo cuando aún estás hundida.

Hoy me he encontrado con una…. De las malas, La hijaeputa esa… y he recordado que alguna  vez yo también he sido la lagarta esa.

Candela M

(En un día de reflexión acerca del sexo y los sexos)