Aunque el tema sigue siendo un tabú, es importante hablar claro acerca de la sexualidad en la vejez.

 

A medida que nos hacemos mayores, nuestro cuerpo va cambiando, por eso, es innegable que durante la vejez una serie de factores internos y externos, pueden alterar el funcionamiento de los comportamientos sexuales. 

 

Asumir y entender estos cambios físicos son la clave para disfrutar de la propia sexualidad a esta edad. 

 

La sexualidad en la Vejez no está aceptada socialmente: 

 

Contrario a lo que la mayoría de la juventud piensa, también tienen deseo y actividad sexual.  

 

Pero el estereotipo de abuelita haciendo galletas o abuelito sentado en un banco dándole de comer a las palomas, no nos ayuda a visualizar que pasada la edad “activa” siga habiendo algún tipo de respuesta sexual. 

 

Debemos desterrar el mito del  “Viejo pervertido” o “Viejo verde” o “Vieja ninfómana”, que tristemente hemos construido por la propia incapacidad social de entender que entender que el sexo es tan natural en la vejez, como en la adultez. 

 

Este pensamiento está instaurado en nuestra sociedad gracias a la idea equivocada de asociar la sexualidad exclusivamente a la procreación,  nos cuesta entender que más allá de un acto reproductivo, el sexo tiene otro fin: dar y recibir placer.

 

¿Qué cambios tiene la sexualidad en la vejez? 

 

Fisiológicos: 

 

  • Cambios hormonales
  • Disminución de la energía
  • Efectos secundarios de la medicación

 

Sociales:

 

  • Pérdida de pareja (viudez) o ruptura matrimonial
  • Cambios en las rutinas diarias 
  • Jubilación o cambios en las relaciones sociales cotidianas
  • Variación en la convivencia (Ir a vivir con los hijos)

 

Psicológicos:

 

  • Pérdida de autoestima por la falta de aceptación del envejecimiento
  • Inseguridad, o no asumir la evolución de la sexualidad
  • Sentimiento de culpa o vergüenza por sentir deseo sexual

 

Todos estos factores condicionan negativamente las posibilidades de libertad y plenitud sexual en la madurez. 

 

Cómo vivir una sexualidad plena en la vejez 

 

Aprovecha la experiencia obtenida a lo largo tus años: El mayor conocimiento de sí mismo (y de la pareja si es el caso) son un factor positivo ya que permite la  toma de conciencia sobre el cuerpo y sus necesidades. 

 

Mantén lo bueno y prueba lo nuevo: Durante esta etapa, ya existe un criterio definido sobre el erotismo y los gustos. Esta valiosa información, obtenida a través de los años puede combinarse con nuevas experiencias que antes no te habías atrevido a vivir.  

 

La ancianidad es el fin de la sexualidad: Lo más importante es que tú tengas claro que sigues siendo un ser sexuado y no hay nada de malo en sentir deseo o impulso sexual. Que puedas seguir viviendo una sexualidad plena te aportará beneficios a nivel mental y físico. 

 

Cuídate por dentro y por fuera: Que tu cuerpo cambie no significa que es inservible o que se está deteriorando, aprende a escucharte y reconocerte. La autoestima es una parte muy importante de la sexualidad.

 

Nuevos modos de satisfacción: En todas las etapas de la vida, es muy importante tener presente que el coito no es la única forma posible de encuentro sexual, pero durante la tercera edad hay que tenerlo presente, más si cabe. Es importante entender que incluso los orgasmos cambian. 

 

La menopausia no es un impedimento:  Lo único que significa esta etapa es que la función reproductiva ha cesado, pero eso no significa que se inhiba el disfrute sexual. A pesar de los cambios físicos se puede seguir manteniendo los contactos sexuales, siempre adaptando y entendiendo las nuevas necesidades.

 

No todo se centra en la erección: Culturalmente le hemos dado una excesiva atención al coito.  La vida sexual no debe solo depender de la “potencia” del pene. Es cierto que en la mayoría de los hombres se dan cambios, bien sea por las hormonas, por efecto secundario de medicamentos o enfermedades crónicas o porque la irrigación sanguínea disminuye, pero de ninguna manera eso significa que no puede haber disfrute. 

 

Masturbarse es tan bueno ahora como antes: No renuncies a tu auto placer masturbarse en la vejez es tan recomendable para mantener la salud sexual como en la adultez o en la adolescencia.   

 

La vejez es un momento vital en el que se puede disfrutar de la sexualidad. 

 

Para ello, es necesario desarrollar y mantener el autoestima, además de reconocer la identidad, la orientación, los gustos y las preferencias sexuales de manera abierta y sin que te afecten los prejuicios sociales.  

 

Todo esto no siempre es fácil. 

 

Como en todas etapas de nuestra vida, la interacción con personas de confianza ayuda a superar los posibles problemas que se vayan presentando al asumir la propia sexualidad en la vejez.