¿Por qué no llego al Orgasmo?

El clímax (que proviene del griego escalera o subida) es una consecución de pasos físicos y mentales que acaban en un reflejo irrefrenable. Algunas personas suben más fácilmente y otras llevan un ritmo más lento, pero NINGUNA LLEGA SIN HABER SUBIDO LOS ESCALONES.

La razón de no tener Orgasmos puede ser muy variada, lo más importante es reconocer en nuestro cuerpo esos escalones e intentar ver en cual nos atascamos para superarlo.
Para que se produzca el orgasmo lo primero es estar excitado, y esto conlleva a que nuestra mente debe estar al 100% dentro del momento que se está produciendo (sea coito, caricias o masturbación). Como os comentaba en la primera parte, el cerebro es fundamental y constituye la pieza que “arranca” ese efecto dominó.
Si no te gusta tu pareja… no te excitas.
Si no estas a gusto con tu cuerpo o estás pensando en si esa postura hace que tu pareja vea la celulitis de tu culo… no te excitas.
Si estas acordándote de la ropa que tienes pendiente de planchar o en el problema que tienes con tu jefe, en vez de sentir…. no te excitas.
Cuando la primera pieza del dominó – La excitación- se produce el cuerpo reacciona físicamente (lubricación, erección del pene y del clítoris, etc.) y ESE estado mental que genera ESE estado físico es imprescindible para el clímax. Cada una de esas reacciones son escalones que vamos subiendo.
Los estímulos que hacen que nos excitemos en cada persona son diferentes, pero está claro que reaccionamos positivamente cuando algo nos gusta. Es decir, si nos gusta un olor o tenemos un fetiche nuestro cerebro reacciona, es muy importante la percepción sensorial y los juegos de la imaginación. Para poder excitarnos debemos estar seguros de nosotros mismos y haciendo lo que nos guste (sea la práctica sexual que sea).
Pero ¿Cómo conseguir entrar en ESE estado mental? En mi próximo post te daré algunos trucos infalibles para conseguirlo.

Ahora centrémonos en las razones que hacen que no lo consigas: Entre los factores psicológicos o emocionales pueden estar una inadecuada educación sexual, rigidez moral, miedo, verguenza, culpa, estrés, o alguna experiencia traunmática.
En 1985 solo el 5% de las anorgasmias tenían causas físicas (orgánicas), desconozco si ese dato ha variado en estos 30 años, pero es importante saber que la solución no la suele tener el médico de cabecera y que por eso no existe una pastilla milagrosa que nos haga conseguirlo -afortunadamente-. Hay que tomar en cuenta que algunas medicaciones (antidepresivos o tratamientos hormonales) pueden influir en nuestra respuesta sexual y en este caso solo un facultativo podrá ayudarnos.
Si el tema verdaderamente te preocupa (y debería ser así si afecta tu vida cotidiana, tu relación de pareja o tu autoestima). Y cuando no tengáis ninguna causa física que imposibilite el orgasmo no dudéis en poneros en manos de un profesional –psicólogo o sexólogo– que sabrá encontrar la solución.

La falta de orgasmo no debe confundirse con falta de deseo sexual (de eso hablaremos más adelante). Puedes llegar fácilmente al orgasmo aunque tengas poco apetito sexual o puedes tener mucho deseo sin conseguir correrte.

En la mayoría de los casos la falta de orgasmos es un problema de las mujeres, no quiero entrar a explicar que han existido y existen causas sociológicas que nos han llevado a que la historia de mi clienta siga en vigencia. Pero los hombres también pueden padecerla.

Hay una herramienta que vence todos los problemas y es el conocimiento. ¿quieres saber más?

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Minerva M.