Bolas Chinas – Todo lo que dicen no es verdad

Bolas Chinas – Todo lo que dicen no es verdad

Hace muchos años, la primera vez que escuché hablar de las Bolas Chinas una usuaria aseguraba que tenía orgasmos continuos al caminar y fui inmediatamente a comprar unas en un sex-shop en donde me dijeron que podía usarlas todo el día ¡cuántas cosas se dicen de ellas que no son verdad!

Aunque algo si es cierto: son muy buenas. De hecho pienso que si hay algo de que toda mujer sexualmente activa debe tener son las Bolas Chinas. No solo por su función lúdica, sino por los beneficios físicos que puede producir.

Empecemos por el principio:

Ni siquiera el origen de las Ben-wa o Bolas de Geisha está claro: algunos lo atribuyen a un emperador chino en 1603 que las inventó para que sus concubinas estuvieran lubricadas y poder saltarse así los prolegómenos de la penetración. Otros creen que en sus inicios la usaban las geishas del siglo XVIII que generaban un sonido tintineante al contraer los músculos de la vagina para que el hombre supiera que estaba lista para ser penetrada tras el parto. Lo cierto es que han llegado hasta nuestros días comercializadas de muchas maneras y con diferentes materiales.

¿Cómo Son y Para qué Sirven?

Existen muchos productos diferentes bajo el nombre de Bolas Chinas, lo estándar son 2 bolas unidas por un cordón que tienen en su interior otra pequeña bola que se puede mover al agitarla, aunque de manera genérica se conoce así también a las de 1 bola o más de 2 (aunque estas técnicamente son Bolas Tailandesas), con o sin bola dentro, de diferente peso, totalmente redondas u ovaladas, y de muchos materiales.

Las estándar (2 bolas y las de 1 bola) se usan principalmente para fortalecer el suelo pélvico o músculo pubococcígeo. Se introducen en la vagina como un tampón dejando parte de la cuerda fuera para poder sacarla. Es decir, es una pesa para la vagina. Exactamente igual que cuando entrenas en el gimnasio con una mancuerna las bolas ayudan a hacer ejercicios del suelo pélvico.

¿Cómo sé si las necesito?

Como he dicho antes creo que toda mujer sexualmente activa debería usar bolas chinas, se trata de un utensilio para hacer ejercicios y aunque muchas mujeres cuidan su cuerpo en un gimnasio, el llamado suelo pélvico no siempre se ejercita. Este músculo pierde su tonificación por muchas razones (tos o estreñimiento crónicos, levantar peso continuamente, ejercicios de alto impacto, parto, obesidad, menopausia, mala postura, etc.) y lo ideal sería trabajarlo con las bolas antes de que esté debilitado. Si estas ya en alguno de estos casos o tienes alguno de estos síntomas es porque necesitas urgentemente unas bolas chinas:

  • Tienes pequeñas pérdidas de orina involuntarias (al estornudar, toser, reírte o hacer ejercicio…)
  • Falta de sensibilidad en la penetración vaginal.
  • Sufres obesidad o estreñimiento crónico.
  • Practicas deportes de alto impacto (running, aerobic, etc.)
  • Estas cerca de la menopausia.

 

 ¿Cuál bola debo usar?

Cuando nunca has entrenado y vas el primer día al gimnasio no se te ocurriría levantar una pesa enorme ¿No? ¡Pues lo mismo pasa con las bolas!  Existen diferentes medidas de diámetro y de peso, por lo que debes empezar con alguna más grande y poco pesada, que se adapte a tu tono muscular. (Hay bolas en el mercado que puedes ir intercambiando para hacer una combinación de pesos para ir de menos a más) Las de diseño liso son más fáciles de limpiar y las que tienen estrías o ranuras más fáciles de sujetar. Elije un material que te garantice higiene y que no sea poroso, yo recomiendo las de silicona o ABS/PC de grado medico ya que son hipoalergenicas, y que no tengan el cordón de hilo ya que acumula bacterias. No tienes que usar la más cara del mercado, pero piensa que las usarás casi cada día, así que es mejor que inviertas en unas buenas bolas. Asegúrate de que está libre de ftalatos (DEHP) ya que está demostrado que es muy tóxico.

 

¿Sirven también para jugar?

Todas las bolas tienen una función lúdica (se pueden usar para jugar durante las relaciones sexuales) ya que el golpeteo de las bolas interiores puede producir una sensación agradable (para algunas mujeres) y porque jugar a meter y sacar es un juego muy excitante. Puedes usarlas tanto para la vagina como para el ano  pero nunca debes meter las bolas en el ano y luego en la vagina sin haberlas lavado correctamente, de hecho para el ano se recomiendan las bolas Tailandesas por su versatilidad de formas y tamaños, por lo que te recomiendo que dejes tus bolas de hacer ejercicios solo para tu vagina y tengas otras para jugar.

 

¿Cómo debo usarlas?

  • Deben estar siempre limpias y secas. ¡Y tus manos también!, si necesitas lubricante utiliza alguno compatible con el material de la bola.
  • Al principio intenta mantenerlas de 10 a 15 minutos hasta un máximo de 3 horas diarias. ¡No te pases de ese tiempo!…puedes provocar diversas afecciones vaginales por intentar solucionar la flacidez.
  • La acción efectiva de las bolas viene dada (además de por su peso) por el movimiento que hace la bola interior cuando se mueve, por lo que debes ponértelas para caminar, bailar, etc. No haces nada si te las pones para estar sentada) De manera involuntaria si el musculo está fuerte se contrae para sujetar las bolas cuando estamos en posición vertical.
  • Si no eres capaz de sujetarlas al andar debes empezar acostada, tira suavemente de ellas como si quisieras sacarlas e intenta apretar el musculo para que no salgan. Practica los ejercicios de Kegel.
  • NO las uses si vas a tener una penetración vaginal o si tienes la regla.

 

¿Cómo debo cuidarlas?

  • Sigue siempre las instrucciones del fabricante para limpieza y esterilización. Usa jabón neutro o algún desinfectante especial que puedes encontrar en sex-shops o farmacias.
  • Asegúrate de que estén secas antes de meterlas y guárdalas en un sitio limpio (si no vienen con una caja puedes utilizar un calcetín o una bolsa de tela)
  • Si notas que el material está empezando a desgastarse cámbialas inmediatamente.

 

Como ves no es verdad todo lo que van diciendo por ahí de las bolas chinas, es cierto que hay mujeres (pocas) que sienten placer físico por llevarlas puestas, algunas aseguran tener orgasmos al caminar, pero para la mayoría no es así, una vez que están dentro puede que ni las notes.

Lo que sí es verdad es que el uso continuado mejora la lubricación y mentalmente puede ser muy excitante llevarlas.

Las bolas chinas no mejoran tu vida sexual porque sí, pero son una ayuda (como las pesas del gimnasio) para mantenerte a tono en cuanto fuerza y tono muscular se refiere. Los resultados se notan entre 1 y 3 meses por lo que puedes ir avanzando y comprar otras cada vez más pequeñas y pesadas.

 

Debes acudir a tu ginecólogo si no notas mejoría, te duele al usarlas, o notas un bulto en tu vagina, puede que se trate de un prolapso y necesitas más que unas bolas chinas para solucionarlo.

 

¿Cómo ligar? !Nos vamos de Pesca!

¿Cómo ligar? !Nos vamos de Pesca!

Ligar es como pescar y para “pescar” hay que tener un buen cebo.
“OOOOH!! ¡qué horror! ¿me estás llamando cebo”?

SI. Cada uno que se lo tome como quiera, yo lo veo así, es una pesca divertida en la que (a diferencia de los desafortunados peces de la vida real) AQUÍ EL CEBO ELIGE A QUIEN QUIERE PESCAR.

No hace falta entrar en un debate acerca del cuerpo como objeto, no se trata de esto, hablamos de que cuando ligas básicamente quieres “enganchar” al “pez” y para eso, debes ser un cebo irresistible.

He aquí cómo:

Lo importante es la actitud no la aptitud, es decir, puede que tus tetas estén caídas, o que tu polla sea más pequeña de lo que te gustaría, puede que no seas más guapa que tu compañera de juerga, o quizás, no seas como el chico sexy del anuncio de perfume, pero lo importante de todo es que tú te sientas seguro con lo que “ofreces”, siempre hay algo en ti que hará que el pez que tú quieres pique, utiliza la carnada correcta, a veces se trata de la mirada, a veces de un roce, tu olor, tus gestos…

Me gusta pescar los jueves por la noche: entro al bar, hago un breve análisis de la fauna disponible e identifico a los ejemplares que hay nadando a mí alrededor:
1. “Yogurines” (normalmente universitarios con poca experiencia pero mucha potencia sexual) Suelen salir ese día, aunque los hay siempre.
2. Grises: Les llamo sí a aquellos chicos que tienen la novia o mujer en casa y que salen el jueves “con los colegas” en realidad se mueren por follar pero, a menudo, no toman las decisiones correctas para conseguirlo.
3. Rocket: Es el típico ligón, le reconocerás a tres metros de ti, cuando veas en su mirada de “vengo a por ti nena” –con voz de seductor de peli americana- . Viene preparado para pescar, lo que no sabe, es que no soy presa, hoy soy cebo y elijo yo.
4. Follables: en esta categoría entra cualquiera que esté entre las tres anteriores y alguno sin etiquetar que resulte interesante.

Una vez completada la identificación viene lo mejor, ésta es la calve:

Se trata de que el pez te vea entre tanto cebo, más te vale que destaques tus atributos con seguridad (sean cuales sean) porque probablemente tienes más en tu cerebro que entre las piernas, pero estamos pescando en un bar y lo que cuenta ahora es que sepas destacar los colores de las plumitas que te has puesto en el anzuelo.

Así que la próxima vez que salgas “a tomar algo” con la intención de “pescar” deja tu cara de cansado en el cajón de la oficina y ponte un poco de perfume, en la pesca deportiva gana el que obtenga el mejor ejemplar. Y para conseguirlo debes estar seguro de poder hacerlo, es una cuestión de práctica y como dije antes, de actitud. No voy a fardar de mis premios de pesca pero tengo en mi palmarés a especies de diversas razas y gentilicios, (de eso hablaremos otro día) me he tirado a gente tan variopinta que ni yo me lo creo, y lo he hecho a voluntad, no porque “estaba borracha y no había nada más” sino porque me encanta la sensación de entrar a un sitio y señalar diciendo “a éste me lo tiro hoy”.
!Buena Pesca!

Candela M.

Orgasmo IV – Ultimo post – Menos palabras y mas disfrutar.

Orgasmo IV – Ultimo post – Menos palabras y mas disfrutar.

Como dije antes el orgasmo en la cultura occidental suele equipararse con esa arca sagrada que buscaba Indiana Jones: es algo poderoso y casi místico que no todos conocen, pero todos desean… quizás por eso, alrededor del concepto de orgasmo existan tantos mitos y leyendas urbanas que se mantienen aún en nuestros días.
Estoy harta de las eternas dudas: ¿Orgasmo Clitoriano o Vaginal? ¿Multiorgásmica o Monorgásmica? ¿Orgasmo simultáneo  en pareja? Y un largo etc.
En el sexo no se trata de decidir si eres de colacao o de nesquik, debemos desterrar YA los mitos y etiquetas que rodean al clímax.

Dejemos a los profesionales de la psicología y la sexología hacer su trabajo, y si tu no lo eres te recomiendo que no te comas la cabeza pensando en los tipos de orgasmos y sus consecuencias.

Lo mejor como seres humanos “follantes” – y a veces pensantes- es dejar de darle vueltas. Centrémonos en una cosa: EL ORGASMO ES EL FINAL DE LA ESCALERA, si subimos sin problemas (sea por una vía u otra, solos o acompañados, una o muchas veces) y eso nos hace sentir bien, y estamos bien en todos los demás aspectos de nuestra vida sexual ¿Cuál es el problema?. ¿Por qué poner un nombre a todo? Los verdaderos problemas psicosexuales no se resumen en una palabra. Disfruta de tu orgasmo y encuéntralo como puedas. Solo hay una regla de oro para que el clímax sea sano: disfruto, tengo placer y no hago daño a nadie. ¿Sencillo no?
Así que cuando me preguntan acerca del tema siempre lo zanjo muy fácilmente: menos hablar y discutir de mis tipos de orgasmos y más follar para tenerlos, mi orgasmo es mío y nadie me dirá si es bueno o es malo.  Si hubiese querido profundizar en la conducta y comprender el desarrollo mental de la humanidad habría estudiado para ello, en su lugar he preferido profundizar en mi vagina y comprender que el placer está dentro de mí.
Somos seres sexuales que evolucionamos y aprendemos, a veces podemos tener un placer intenso repetidamente y otras veces solo tenerlo una vez. ¿Qué más da? Dejemos ya de pensar en términos de palabras que señalen o condicionen nuestro sexo y simplemente follemos.  Disfruta de tu sexo sea como sea que te guste.

El único final feliz que conozco es El Orgasmo.

http://youtu.be/cOmVILOvmfA

¡Feliz fin de semana!

Minerva M.

Orgasmo III Parte – En busca del Orgasmo Perdido en 7 pasos

Orgasmo III Parte – En busca del Orgasmo Perdido en 7 pasos

Al episodio de mi clienta (que dio inicio a esta serie de post) lo llamaría “En Busca del Orgasmo Perdido” y no, no hace falta convertirse en Indiana Jones para conseguirlo, aquí te dejo 7 pistas para encontrarlo:

  1.  Tómate tiempo para explorar tu vulva: La mayoría de las mujeres nunca han practicado este ejercicio y desconocen totalmente su órgano sexual. Esto a los chicos no les suele pasar, puesto que desde que nacen su maravillosa anatomía les da acceso a jugar con su pene y testículos que cuelgan libremente de su cuerpo, la niñas sin embargo vienen “de serie” con la dificultad de conocerse, la vagina esta oculta “allí abajo” donde además en la mayoría de las culturas “no se toca”.      Con un espejo identifica las partes visibles e introduce los dedos    en el interior de la vagina  para sentir la textura y aprender a identificar tus partes. Debes hacerlo en la intimidad y la comodidad de tu baño o cama, con tranquilidad y sin prisas, mirar bien, tocar bien y aprender a identificar cada parte (labios, clítoris, etc.). Conoce tu olor, tu color y hasta tu sabor.
  2. Mastúrbate: Difícilmente llegues a un orgasmo en pareja si previamente no te los has proporcionado tú, debes aprender a conocer que te gusta, donde y con qué intensidad. Se trata de ensayo y error, hay que practicarlo muchas veces para conseguirlo. Masturbarse es darse placer a uno mismo y debes encontrar la manera de satisfacerte. Toca todo tu cuerpo y descúbrete.
  3. Visualiza tu orgasmo: Si no has tenido un orgasmo o te cuesta llegar a él, difícilmente sabes cómo reaccionas al tener uno. Algunas mujeres gritan, lloran o simplemente ríen, cada una reacciona diferente e incluso a veces los orgasmos tienen diferentes efectos en la misma persona. Pero en este ejercicio te propongo que te visualices teniendo un orgasmo, imagina tus músculos contraídos, tu pulso acelerado y tu cara de placer, piensa que SI es posible.  ¡Pero atención! no siempre se parece a lo que vemos en las pelis: no se trata de actuar, se trata de reaccionar.
  4. Regálate un juguete: Tengas pareja o no, tener un pequeño aparato para jugar y explorar es siempre una buena inversión, puede ser un dildo o algún vibrador de clítoris, eso es algo muy personal, se trata de ir probando. Si bien es cierto que en los últimos años tener un juguete se ha normalizado en nuestra sociedad, aún quedan muchas mesillas de noche sin uno. Compra uno bueno, no escatimes en calidad porque a la larga se nota y manten las normas de higiene (lavarlo bien, dejar secar sin contacto y volver a guardar en un sitio limpio y protegido).
  5. El lubricante debe ser tu mejor amigo. Lubriques naturalmente o no, tener a mano un lubricante (de la farmacia o del sex-shop) te ayudará a conseguir una sensación muy agradable. La vagina debe estar siempre hidratada y húmeda. Por favor NUNCA USES ACEITE DE BEBE, contraria a la creencia popular los aceites y vaselinas son abrasivos y no respetan el Ph de la vagina.
  6. No tengas miedo de hablarlo: Explicar tu dificultad a las personas en las que confías (amigas, hermanas, pareja, etc.) es el primer paso para asumir que tienes un problema y a veces la solución está más cerca de lo que crees. Cada una tiene una manera de masturbarse y cuando las chicas nos contamos las dudas o trucos aprendemos más de nosotras mismas y nos sentimos con más libertad de disfrutar. Es curioso que los chicos ya en la adolescencia tengan conversaciones del tipo “yo cuando me corro lleno medio vaso de semen” y nosotras sin embargo seamos incapaces de asumir (en muchos casos) que nos masturbamos o que no hemos conseguido corrernos. Si eres capaz de hablarlo con tu pareja y ésta se involucra la búsqueda será más exitosa.
  7. Piensa en sexo: este tema lo explicaba en mi post para subir la libido  recuerda que si no hay suficiente excitación y deseo sexual es imposible llegar al orgasmo.

Tener orgasmos no lo es todo en el sexo, pero es sano y necesario, los estudios son concluyentes: ayuda a oxigenar el cuerpo, es antidepresivo, quema calorías, fortalece el sistema inmunológico y hasta se ha relacionado sus efectos en la baja incidencia del cáncer o enfermedades cardíacas.  La falta de Orgasmos es un problema de salud. No hay duda.

Dicho esto, ponte manos a la obra y concédete 1 mes para experimentar y practicar todas las técnicas, si al finalizar ese plazo no lo has conseguido debes ir SIN DUDARLO a un profesional.

Minerva M.

 

Orgasmo -Parte II -¿Por qué no llego?

Orgasmo -Parte II -¿Por qué no llego?

¿Por qué no llego al Orgasmo?

El clímax (que proviene del griego escalera o subida) es una consecución de pasos físicos y mentales que acaban en un reflejo irrefrenable. Algunas personas suben más fácilmente y otras llevan un ritmo más lento, pero NINGUNA LLEGA SIN HABER SUBIDO LOS ESCALONES.

La razón de no tener Orgasmos puede ser muy variada, lo más importante es reconocer en nuestro cuerpo esos escalones e intentar ver en cual nos atascamos para superarlo.
Para que se produzca el orgasmo lo primero es estar excitado, y esto conlleva a que nuestra mente debe estar al 100% dentro del momento que se está produciendo (sea coito, caricias o masturbación). Como os comentaba en la primera parte, el cerebro es fundamental y constituye la pieza que “arranca” ese efecto dominó.
Si no te gusta tu pareja… no te excitas.
Si no estas a gusto con tu cuerpo o estás pensando en si esa postura hace que tu pareja vea la celulitis de tu culo… no te excitas.
Si estas acordándote de la ropa que tienes pendiente de planchar o en el problema que tienes con tu jefe, en vez de sentir…. no te excitas.
Cuando la primera pieza del dominó – La excitación- se produce el cuerpo reacciona físicamente (lubricación, erección del pene y del clítoris, etc.) y ESE estado mental que genera ESE estado físico es imprescindible para el clímax. Cada una de esas reacciones son escalones que vamos subiendo.
Los estímulos que hacen que nos excitemos en cada persona son diferentes, pero está claro que reaccionamos positivamente cuando algo nos gusta. Es decir, si nos gusta un olor o tenemos un fetiche nuestro cerebro reacciona, es muy importante la percepción sensorial y los juegos de la imaginación. Para poder excitarnos debemos estar seguros de nosotros mismos y haciendo lo que nos guste (sea la práctica sexual que sea).
Pero ¿Cómo conseguir entrar en ESE estado mental? En mi próximo post te daré algunos trucos infalibles para conseguirlo.

Ahora centrémonos en las razones que hacen que no lo consigas: Entre los factores psicológicos o emocionales pueden estar una inadecuada educación sexual, rigidez moral, miedo, verguenza, culpa, estrés, o alguna experiencia traunmática.
En 1985 solo el 5% de las anorgasmias tenían causas físicas (orgánicas), desconozco si ese dato ha variado en estos 30 años, pero es importante saber que la solución no la suele tener el médico de cabecera y que por eso no existe una pastilla milagrosa que nos haga conseguirlo -afortunadamente-. Hay que tomar en cuenta que algunas medicaciones (antidepresivos o tratamientos hormonales) pueden influir en nuestra respuesta sexual y en este caso solo un facultativo podrá ayudarnos.
Si el tema verdaderamente te preocupa (y debería ser así si afecta tu vida cotidiana, tu relación de pareja o tu autoestima). Y cuando no tengáis ninguna causa física que imposibilite el orgasmo no dudéis en poneros en manos de un profesional –psicólogo o sexólogo– que sabrá encontrar la solución.

La falta de orgasmo no debe confundirse con falta de deseo sexual (de eso hablaremos más adelante). Puedes llegar fácilmente al orgasmo aunque tengas poco apetito sexual o puedes tener mucho deseo sin conseguir correrte.

En la mayoría de los casos la falta de orgasmos es un problema de las mujeres, no quiero entrar a explicar que han existido y existen causas sociológicas que nos han llevado a que la historia de mi clienta siga en vigencia. Pero los hombres también pueden padecerla.

Hay una herramienta que vence todos los problemas y es el conocimiento. ¿quieres saber más?

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Minerva M.

El Orgasmo – Parte I -¿Qué es?

El Orgasmo – Parte I -¿Qué es?

Hace unos años tuve una pequeña tienda erótica que me proporcionó anécdotas increíbles. Quizás la que más me marcó fué la vez que atendí a una señora de unos 65 años: Entró a la tienda con curiosidad y sin reparo estuvo preguntando mucho acerca de todos los artículos que le parecieron interesantes. Era una clienta agradable y dulce, de esas que te da gusto atender, su apariencia no era nada provocativa ni desprendía ningún tipo de morbo, sin embargo dentro encerraba una mujer ardiente con ganas de disfrutar. Estaba bien cuidada y tenía un aspecto jovial a pesar de su edad. Me preguntó por muchos vibradores, pero ninguno le convencía, y se interesó por las bolas chinas que le habían dicho que eran una maravilla… Como dependienta de un sex-shop me cuidaba mucho de medir las palabras y si algo aprendí es que mientras menos preguntas hacía yo, más confianza obtenían mis clientes. Así que, como la veía dudosa le dije “piénsatelo y si tienes alguna duda me avisas” y me fui al mostrador a ocuparme de otras cosas. Al poco rato llegó a la caja con un vibrador mediano y me dijo decidida: “me llevo éste”. Asentí para cobrarle cuando me soltó: “tengo 2 años viuda y estuve casada desde los 17, nunca conocí a otro hombre y no quiero estar con nadie más. Pero no quiero morirme sin saber lo que es un orgasmo”…
¡No pude disimularlo! Mis ojos eran como platos, mi estupor y mi sorpresa superaban a mi discreción y mi profesionalidad. Sentí pena y lástima por los años de sexo complaciente de mi clienta y a la vez sentí orgullo de mujer al pensar que por fin se estaba dando una oportunidad. Había escuchado muchas veces de mujeres así, pero nunca había conocido a ninguna que tuviera valor de reconocerlo. Comprendí que mi misión no era cerrar la venta, sino ayudar al género femenino en la lucha por la consecución del orgasmo.
Le quite el dildo de las manos y le saqué un lubricante y una pequeña balita vibradora para el clítoris, y con mucha paciencia le explique paso a paso como masturbarse y estimular su clítoris. Su cara era igual a la mía unos minutos atrás… pero escuchó mis indicaciones porque estaba dispuesta a aprender, atrás quedaron los días en los que su vagina era el órgano de mear y parir o el refugio de su marido.
Motivada por esta experiencia esta semana hablaremos del orgasmo en 4 post consecutivos, quiero dejar muy claro que aunque a veces sea necesario hablar con cierto tecnicismo, abordo este tema con un lenguaje claro, porque quiero que lo entienda claramente desde la gente joven y sin experiencia hasta el más atrevido de los folladores consagrados, pasando por esas mujeres que como clienta tienen toda la vida follando sin correrse.

El orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Experimentados por los machos y las hembras, los orgasmos son controlados por el sistema nervioso involuntario o autónomo. A menudo se asocian con otras acciones involuntarias, incluyendo espasmos musculares en múltiples áreas del cuerpo, una sensación de euforia en general y, frecuentemente, se exteriorizan movimientos del cuerpo y vocalizaciones. El período después del orgasmo (conocido como periodo refractario) es a menudo una experiencia relajante, atribuido a la liberación de las hormonas oxitocina y la prolactina, así como las endorfinas (o “morfina endógena”). Los orgasmos humanos generalmente resultan de la estimulación sexual física del pene en los hombres (típicamente acompañando a la eyaculación), y del clítoris en las mujeres. La estimulación sexual puede ser por práctica propia (masturbación) o con una pareja sexual (relaciones sexuales con penetración, relaciones sexuales sin penetración, u otra actividad sexual erótica).
Fuente: Wikipedia

Dicho así, creo que todos entendemos lo que es un orgasmo, pero lo importante no es entender lo que es con palabras, si no explicar qué es lo que hace que se produzca esa gran explosión al final de la estimulación sexual, a mí me gusta decir que el orgasmo es como un estornudo: ocurren una serie de estímulos en tu cuerpo que desenlazan en reflejo-explosión que no puedes contener. La gran diferencia es que el primer estímulo que necesita el cerebro para llegar al clímax es precisamente MENTAL.
El momento del clímax es realmente efímero, solo dura unos 10 o 15 segundos. En ese tiempo nuestro cuerpo experimenta una serie de bombardeos de hormonas y contracciones musculares que hacen que la palabra  PLACER exista.
Tener un orgasmo debe ser una consecuencia de la satisfacción que hayamos experimentado, y no debe ser nunca el objetivo de una práctica sexual. ¿os ha pasado alguna vez que “se va” el estornudo? Pues igual, si el cerebro se concentra en tecnicismos no disfrutaremos y no podremos concluir el ascenso. No debemos obsesionarnos con la idea de que es imprescindible tener un orgasmo cada vez, pero tampoco debemos pasar por alto el hecho de que “subamos esa escalera” satisfactoriamente, pero no consigamos nunca llegar al último peldaño, porque entonces quiere decir “que algo pasa”.
En el orgasmo hay muchas partes de nuestro cuerpo implicadas, sabemos que existen zonas erógenas en la mujer y en el hombre y además, que cada uno tiene un punto (o muchos) en el que la sensibilidad es mayor. Pero lo más importante es el cerebro. Siempre digo que es el órgano sexual más poderoso. Sí, es una cuestión de química (está probado), pero además tenemos la gran suerte de que la evolución nos ha dotado de este cerebro pensante que controla el cuerpo y es capaz de producir a la vez un descontrol absoluto de la razón cuando la excitación es máxima.
Cuando has tenido un orgasmo lo sabes, no hay duda. No hace falta explicarlo tanto: te puedo decir que la vagina reduce un 30% de su tamaño justo antes del orgasmo, que el corazón se pone a 175 pulsaciones por segundo, que la presión arterial se dispara entre 8 y 4 puntos, que tus pulmones hacen unas 40 ventilaciones por minuto o que tendrás entre 4 a 12 contracciones musculares dependiendo de la intensidad del orgasmo, todo lo que diga probablemente solo sirva para almacenarlo en el rincón de los conocimientos inútiles, lo mejor sería que supieras que la mejor descripción podría ser un sonoro ¡Siiiiiiiiiiiiii!!!!

Minerva M.

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