Antes de leer este artículo te recomiendo que teclees en Google la palabra Placerído e intentes encontrar su definición… Upsss …..La búsqueda de placérido no obtuvo ningún resultado.

Pero te voy a dar una pista: yo soy Placérida y puede que tú también.

A lo largo de toda la historia de la humanidad los pensadores antiguos y modernos de todas las culturas se han planteado cuestiones acerca del PLACER. Y es que el tema da para mucho: hablar de placer es hablar de química, de filosofía, de arte, de psicología, etc. Podemos hablar en sentido objetivo o subjetivo, literal o figurado, espiritual o terrenal. Podría de hecho, escribir del placer y acabar hablando de hormonas o de ética. El placer es un término ambiguo y equívoco que tiene que ver con la respuesta del sujeto a la consecución de un bien o a la satisfacción plena de una necesidad y como éste no un blog dedicado a la ciencia médica ni al hedonismo yo me voy a limitar a hablar del placer sexual.

El placer sexual se refiere al disfrute y goce de las relaciones sexuales (que obviamente no se limitan solo al coito) y aunque en el plano de la sexualidad el placer está directamente relacionado con el orgasmo, no debemos limitarnos a pensar que el fin del sexo es el clímax. Es importante experimentar y disfrutar de todas las sensaciones placenteras a través de los cinco sentidos porque el sexo es un TODO que empieza en nuestro cerebro, pasa por cada parte de nuestro cuerpo y termina otra vez en el cerebro. Es un círculo sin final cuyo objetivo puede ser simplemente el placer por el placer, más allá de que exista o no orgasmo.

El placer de tus propias manos acariciando alguna parte erógena de tu cuerpo, el placer de enviar una foto subida de tono a alguien, el placer de saborear esa mezcla de dulce y acido de nuestros fluidos, el placer de una mirada o un pensamiento. Disfrutar de placentera sensación de poder o de sumisión, de la promiscuidad o la exclusividad, de la sensación de frotarse o agarrarse, de subirse a unos tacones o de fetichizar algo, de desnudarse en un sitio prohibido, de hablar de sexo sin tocar, de ver buen porno o excitarse leyendo algún relato erótico. Simplemente el placer por el placer.

Recuperemos el placer por el placer

A veces le damos demasiada importancia al punto máximo de excitación (y puede ser frustrante) dejando de lado todo lo excitante que es subir cada peldaño hasta llegar al orgasmo. No digo que no sea importante “correrse” solo te invito a que seas un poco más placérido o placérida y disfrutes de cada estímulo. No podemos seguir sobrevalorando el orgasmo y restando importancia a todo lo que nos podría llevar a él.

Mi incansable pasión por las palabras me ha llevado a inventar el término Placérido/a para definir a las personas que disfrutan del placer del placer. ¿Eres tú uno de ellos?

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¿Eres un Placérido?
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