Hace unos años tuve una pequeña tienda erótica que me proporcionó anécdotas increíbles. Quizás la que más me marcó fué la vez que atendí a una señora de unos 65 años: Entró a la tienda con curiosidad y sin reparo estuvo preguntando mucho acerca de todos los artículos que le parecieron interesantes. Era una clienta agradable y dulce, de esas que te da gusto atender, su apariencia no era nada provocativa ni desprendía ningún tipo de morbo, sin embargo dentro encerraba una mujer ardiente con ganas de disfrutar. Estaba bien cuidada y tenía un aspecto jovial a pesar de su edad. Me preguntó por muchos vibradores, pero ninguno le convencía, y se interesó por las bolas chinas que le habían dicho que eran una maravilla… Como dependienta de un sex-shop me cuidaba mucho de medir las palabras y si algo aprendí es que mientras menos preguntas hacía yo, más confianza obtenían mis clientes. Así que, como la veía dudosa le dije “piénsatelo y si tienes alguna duda me avisas” y me fui al mostrador a ocuparme de otras cosas. Al poco rato llegó a la caja con un vibrador mediano y me dijo decidida: “me llevo éste”. Asentí para cobrarle cuando me soltó: “tengo 2 años viuda y estuve casada desde los 17, nunca conocí a otro hombre y no quiero estar con nadie más. Pero no quiero morirme sin saber lo que es un orgasmo”…
¡No pude disimularlo! Mis ojos eran como platos, mi estupor y mi sorpresa superaban a mi discreción y mi profesionalidad. Sentí pena y lástima por los años de sexo complaciente de mi clienta y a la vez sentí orgullo de mujer al pensar que por fin se estaba dando una oportunidad. Había escuchado muchas veces de mujeres así, pero nunca había conocido a ninguna que tuviera valor de reconocerlo. Comprendí que mi misión no era cerrar la venta, sino ayudar al género femenino en la lucha por la consecución del orgasmo.
Le quite el dildo de las manos y le saqué un lubricante y una pequeña balita vibradora para el clítoris, y con mucha paciencia le explique paso a paso como masturbarse y estimular su clítoris. Su cara era igual a la mía unos minutos atrás… pero escuchó mis indicaciones porque estaba dispuesta a aprender, atrás quedaron los días en los que su vagina era el órgano de mear y parir o el refugio de su marido.
Motivada por esta experiencia esta semana hablaremos del orgasmo en 4 post consecutivos, quiero dejar muy claro que aunque a veces sea necesario hablar con cierto tecnicismo, abordo este tema con un lenguaje claro, porque quiero que lo entienda claramente desde la gente joven y sin experiencia hasta el más atrevido de los folladores consagrados, pasando por esas mujeres que como clienta tienen toda la vida follando sin correrse.

El orgasmo (del idioma griego ὀργασμός) o clímax (del griego κλίμαξ, «escalera» o «subida») es la descarga repentina de la tensión sexual acumulada, durante el ciclo de la respuesta sexual, resultando en contracciones musculares rítmicas en la región pélvica caracterizadas por el placer sexual. Experimentados por los machos y las hembras, los orgasmos son controlados por el sistema nervioso involuntario o autónomo. A menudo se asocian con otras acciones involuntarias, incluyendo espasmos musculares en múltiples áreas del cuerpo, una sensación de euforia en general y, frecuentemente, se exteriorizan movimientos del cuerpo y vocalizaciones. El período después del orgasmo (conocido como periodo refractario) es a menudo una experiencia relajante, atribuido a la liberación de las hormonas oxitocina y la prolactina, así como las endorfinas (o “morfina endógena”). Los orgasmos humanos generalmente resultan de la estimulación sexual física del pene en los hombres (típicamente acompañando a la eyaculación), y del clítoris en las mujeres. La estimulación sexual puede ser por práctica propia (masturbación) o con una pareja sexual (relaciones sexuales con penetración, relaciones sexuales sin penetración, u otra actividad sexual erótica).
Fuente: Wikipedia

Dicho así, creo que todos entendemos lo que es un orgasmo, pero lo importante no es entender lo que es con palabras, si no explicar qué es lo que hace que se produzca esa gran explosión al final de la estimulación sexual, a mí me gusta decir que el orgasmo es como un estornudo: ocurren una serie de estímulos en tu cuerpo que desenlazan en reflejo-explosión que no puedes contener. La gran diferencia es que el primer estímulo que necesita el cerebro para llegar al clímax es precisamente MENTAL.
El momento del clímax es realmente efímero, solo dura unos 10 o 15 segundos. En ese tiempo nuestro cuerpo experimenta una serie de bombardeos de hormonas y contracciones musculares que hacen que la palabra  PLACER exista.
Tener un orgasmo debe ser una consecuencia de la satisfacción que hayamos experimentado, y no debe ser nunca el objetivo de una práctica sexual. ¿os ha pasado alguna vez que “se va” el estornudo? Pues igual, si el cerebro se concentra en tecnicismos no disfrutaremos y no podremos concluir el ascenso. No debemos obsesionarnos con la idea de que es imprescindible tener un orgasmo cada vez, pero tampoco debemos pasar por alto el hecho de que “subamos esa escalera” satisfactoriamente, pero no consigamos nunca llegar al último peldaño, porque entonces quiere decir “que algo pasa”.
En el orgasmo hay muchas partes de nuestro cuerpo implicadas, sabemos que existen zonas erógenas en la mujer y en el hombre y además, que cada uno tiene un punto (o muchos) en el que la sensibilidad es mayor. Pero lo más importante es el cerebro. Siempre digo que es el órgano sexual más poderoso. Sí, es una cuestión de química (está probado), pero además tenemos la gran suerte de que la evolución nos ha dotado de este cerebro pensante que controla el cuerpo y es capaz de producir a la vez un descontrol absoluto de la razón cuando la excitación es máxima.
Cuando has tenido un orgasmo lo sabes, no hay duda. No hace falta explicarlo tanto: te puedo decir que la vagina reduce un 30% de su tamaño justo antes del orgasmo, que el corazón se pone a 175 pulsaciones por segundo, que la presión arterial se dispara entre 8 y 4 puntos, que tus pulmones hacen unas 40 ventilaciones por minuto o que tendrás entre 4 a 12 contracciones musculares dependiendo de la intensidad del orgasmo, todo lo que diga probablemente solo sirva para almacenarlo en el rincón de los conocimientos inútiles, lo mejor sería que supieras que la mejor descripción podría ser un sonoro ¡Siiiiiiiiiiiiii!!!!

Minerva M.

El Orgasmo – Parte I -¿Qué es?
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