fantasía
Ayer por la tarde tenía prisa, era uno de esos días en los  que tengo  tantas cosas que hacer que necesito poner el sistema multitarea en ON. (La mayoría de las mujeres tenemos ese sistema). Así que mientras conducía a toda pastilla por una  carretera secundaria, saqué mi rímel del estuche con una mano y me maquillé un poco, mientras sujetaba el volante con la otra, no  me considero una buena conductora,  pero reconozcámoslo, ¡esto lo hacemos todas! Aprovechamos los semáforos  para repasar el peinado o depilarnos algún pelillo de las cejas y  no supone ningún riesgo para la circulación porque somos perfectamente capaces de hacer dos cosas a la vez (mi intención no es  hacer apología de la conducción temeraria con este post, pero es que la historia la cuento tal como pasó).

Allí estaban: justo al acabar la carretera, en la curva detrás de unos matorrales, de pie, con sus uniformes fluorescentes y gafas de sol, uno más alto y moreno, el otro  rapado y aunque era un poco más bajo se le veía mejor cuerpo.  Si lo sé, es un cliché lo de los uniformes y el morbo de la autoridad pero yo me puse como una moto, entre los nervios de la posible multa por exceso de velocidad y mí siempre enferma de sexo imaginación, intenté que no se me notara lo cachonda que me puse. No llevaba bragas, así que instintivamente me  levanté un poco la falda y me aparque justo donde el guapo ibérico de la benemérita me indicó. Al acercarse a la ventanilla (sin tiempo para deshacerme de la prueba de mi delito contra la vialidad)  me pilló con “las manos en el rímel”.  Juro que no fue intencionado, no quería molestarle, pero creo que no me expliqué bien  – chicas no intentéis explicarle a un guardia que poseemos un sistema de multitarea – Parecía que no tenía escapatoria: multa y puntos….

Me incliné de la manera más provocadora posible cuando abrí la guantera para sacar la documentación, y al dársela rocé su mano y bajé púdicamente la mirada. En ese momento él se dio cuenta que mis piernas morenas y turgentes acababan en una oscuridad absoluta debajo de la minifalda vaquera. Lo vi, su polla se empalmó inmediatamente y con un “espere en el coche un momento” se giró y me dejo sentada y pegada a mis flujos y mi fantasía.

No sé si comprobó el pago de mi seguro o mi expediente delictivo inexistente, pero al volver su semblante era diferente, él y su compañero se acercaron con sonrisa expectante y yo sabía que estaba frente a la oportunidad única en la vida de tirarme a dos guardias civiles de servicio y librarme de la multa.

“Está todo en orden” – dijo- ¿A dónde te diriges?  …. Solo pude sonreír, se me notaba a leguas que estaba hiperexitada y a ellos también….  Me baje del coche haciendo el Sharon Stone y les dí mi número de teléfono. Sinceramente no sé si me llamarán, no pude materializar mi eterna fantasía, (yo esposada mientras me como a uno el otro me folla por detrás contra el capó del coche), pero yo ya me he corrido 3 veces de pensarlo y me he librado de la multa. ¿Qué más puedo pedir?

Todos tenemos una fantasía oculta… ¿me cuentas la tuya?

Candela M.