Ya que mañana es San Valentín, hoy en nuestras refleSEXiones nos planteamos ¿Cómo influye el amor en el sexo?

El amor y el sexo son dos conceptos realmente complejos, ambos son significantes y subjetivos, y además, están influidos profundamente por la cultura. 

Lo primero que debemos hacer es aclarar que cuando hablo de sexo, siempre hablo de un TODO.

No me estoy limitando a entenderlo como sinónimo del acto sexual o del coito, y cuando hablo de amor, me refiero a un sentimiento profundo que podemos experimentar todas las personas y no necesariamente hablo de amor romántico o de amor en pareja.  

Dicho esto, la pregunta es bastante más compleja que lo que pretendía ser al principio.

¿Es posible que el sentimiento amoroso afecte nuestra sexualidad? 

Para mí la respuesta es muy clara: Sí. 

En primer lugar, porque el amor más importante de todos, el amor propio, nos sexúa y nos moldea. 

El amor propio forma parte del proceso en el cual nos definimos como personas sexuadas, e influye en la manera en la que nos relacionamos con los demás. 

El amor que nos tenemos a nosotras mismas no es amor romántico, pero si rige también por las reglas de la atracción física y mental, y tiene como base el conocimiento y la comunicación, al igual que el resto de amores. 

Nuestra sexualidad forma parte de nuestra personalidad y manifiesta lo que somos, sentimos, pensamos y hacemos, por lo que, si no tenemos suficiente amor propio, podemos tener un desequilibrio importante que afecte negativamente en nuestra vida.

 

Luego está el amor de las amistades ¿Afecta este amor a nuestra sexualidad? 

 

Otra vez, la respuesta es Sí. 

En nuestra sociedad se le suele quitar peso a las relaciones que mantenemos con otras personas sin vínculos familiares, y que además no gocen del privilegio de tener “derecho a roce”, parece que el amor que sentimos por nuestras amigas y amigos no es tan importante como el de nuestra “media naranja” y esto es un gran error.

Porque ese amor que sentimos por las personas a las que elegimos para relacionarnos, es un amor que nos forma como personas, nos ayuda a conocernos, reconocernos, identificarnos y construirnos, por lo tanto, también sexúa. 

 

¿Y qué pasa con el amor romántico? 

 

El amor romántico, ese concepto medieval que tanto daño ha hecho, sigue planeando de forma inconsciente en nuestra sexualidad, a través de todas sus formas, y obviamente, nos sigue influyendo. 

Quiero hacer una distinción consciente entre amor romántico y amor de pareja, porque aquí entendemos la pareja en igualdad de derechos y deberes (sean del género que sean) y entendemos también, que se puede amar a más de una persona. 

No soy yo quien deba definir el amor que podemos llegar a sentir por una pareja, muchos poetas han intentado poner palabras a ese sentimiento, y muchas ciencias han intentado explicar por qué  nos hace sentir fuertemente unidas a alguien, así que definiciones al amor o al enamoramiento sobran. 

Lo que sí sé, es que ese amor también hace que modifiquemos nuestro comportamiento sexual y todos los aspectos que tienen que ver con el sexo, es decir, una vez más, TODO. 

Cuando nos sentimos unidas a alguien (o a varias personas) en una relación romántica, nos comportamos de manera diferente, para bien o para mal. No digo que el amor sea malo o sea bueno, simplemente forma parte de los vínculos que establecemos socialmente, nos guste o no celebrar San Valentín. 

Ya hemos visto cómo siempre el amor entra perpendicularmente en nuestra sexualidad y la atraviesa, pero para seguir refleSEXionando, aquí viene una cosa interesante,

¿Por qué podemos entender perfectamente el acto sexual sin amor, pero nos cuesta entender que pueden haber amores sin relaciones sexuales copulativas? O mejor dicho ¿Por qué quitamos peso y valor a las relaciones amorosas que no contemplan el sexo como actividad? (véase amistades, asexuales, etc.) Es algo sobre lo que hay que pensar ¿No crees? 

Para cerrar, me gustaría dejar claro que el amor, sea del tipo que sea, debe ser equitativo y dadivoso en todas las direcciones, esa es la razón por la que (afortunadamente) hemos roto con el concepto de amor romántico. 

El amor influye en el sexo, para bien o para mal, el sexo nos construye, nos hace, nos forma y nos define. 

…Porque el sexo lo es TODO. 

Minerva M.