Hoy es viernes, ¡por fin! Me doy  una duchita, me depilo, me peino, me pongo guapa… ¡Es que me veo al espejo y me comería yo sola!  ¡¡Ay… que tengo el guapo subido hoy!!  Me preparo para salir, me subo al coche para escapar por un par de días de toda esta locura de ciudad, tengo una necesidad imperiosa de cambiar de aires, ha sido una semana dura.

Pero al llegar a la autopista me doy cuenta que no soy la única con ganas de escapar: allí, sobre el asfalto una fila interminable de coches de colores inmóviles me separan de mi destino.  <Paciencia Candela>  Cambio de PlayList y pongo algo cañero que no me quite mi buen rollo de viernes, no pasa nada, es sólo un poco de tráfico, habrá que aguantarse y pasar el rato de la mejor manera posible:

A mi lado izquierdo un camión con chófer desaliñado, a mi lado derecho yogurin distraído en coche molón; detrás, coche de alta gama con ejecutivo que roza los 40, ¿y yo qué? Pues que cuando me aburro mi imaginación echa a volar…

Me subo la falda, me chupo un poco los dedos y comienzo a tocarme, al principio suave, pero cuando me doy cuenta de que el camionero me mira me pongo a cien, su vista es privilegiada, desde arriba puede observar como mis piernas se abren y vibran, juego con mis bragas y me las aparto para poder tocar  mejor,  creo que se la ha sacado y también se toca. Por un segundo el yogurin me ve, debo estar un poco roja y con labios hinchados producto de mi excitación, no se lo cree,  avanza un poco,  pero me sigue mirando incrédulo por el retrovisor, subo la música, estoy mojada hasta la mitad del muslo, el camionero ya no disimula, ha descubierto que no me importa que me vea. El ejecutivo adelanta y ahora está a mi derecha, le miro, está buenísimo y me imagino que huele bien, tiene un traje caro y lleva gafas con un aire hípster que lo hace muy interesante, me chupo los dedos otra vez, y mientras lo hago le miro fijamente. No sé cómo no se ha bajado y me ha follado allí mismo en la mitad de la autopista, me encantaría que lo hiciera, pero, supongo que no todos los viernes hay una mujer cachonda en el coche de al lado en el  atasco.  Él también se la saca, avanzamos, estamos los cuatro en sintonía, nos masturbamos juntos, sus cuerpos se encorvan sentados en asiento de piloto, sus pollas duras salen de los pantalones,  me miran por la ventanilla y el retrovisor, la música a tope, cada uno en su espacio, cada uno fantaseando con el olor del otro, nos tocamos, cruzamos miradas una y otra vez, cada vez es más intenso, veo como sus brazos no paran de moverse al principio con disimulo y luego de manera incontrolable,  el trafico avanza un poco, pero ya no nos importa llegar a ninguna parte que no sea el clímax,  mi mano es a cada segundo más hábil y encuentra ese punto que solo yo sé dónde está, mis dedos juegan por fuera y luego entran y salen, no puedo evitarlo, exploto y gimo, me estremezco y agarro el volante con fuerza, ellos como si de un dominó se tratará me siguen, camionero primero, yogurin después y ejecutivo por último se corren para mí y por mí.

El atasco dura unos minutos más, nos incorporamos en el asiento, nos miramos cómplices de nuestro pequeño placer, yo sonrío. Acaba de empezar el finde y ya llevo 3.

Candela M.