Cómo Netflix nos educa sexualmente

Cómo Netflix nos educa sexualmente

Fin de semana de Netflix es sinónimo de entretenimiento visual a la carta, pero que tiene que ver eso la sexología ¿Cómo nos educa Netflix sexualmente? 

La educación sexual es algo que recibimos continuamente, por acción u omisión. 

Cada elemento de la cultura y la sociedad que nos rodea, aporta un bloque con el que construimos nuestra sexualidad y los paradigmas sexuales con los que conviviremos como personas a lo largo de nuestra vida.

Los medios audiovisuales son un importante agente educativo, que nos enseñan, para bien o para mal, muchas cosas de la sexualidad.

 

¿Las series nos educan sexualmente?

 

Sí, y no solo las series, también  las películas del amplio catálogo disponible en este proveedor (y digo Netflix, como podría ser HBO o cualquier otra aplicación de televisión por pago). 

Cada uno de los títulos lleva su propio mensaje.  

A veces es evidente, como es el caso de los documentales o las películas que tratan el tema, y otras muchas veces, el mensaje está, pero de manera menos clara. 

La producción de series y películas es un negocio que actúa de moldeador educativo para los espectadores, y a la vez es un reflejo de la sociedad actual. 

Solo hace falta mirar atrás y poner de ejemplo cualquier SitCom de los años 80. 

Cuando la miramos ahora, es probable que algunos de sus chistes o de las situaciones que nos parecían graciosas o cotidianas, ahora nos parezcan obsoletas o incluso ofensivas. 

En especial si hablamos desde la Perspectiva de Género, podremos analizar si la serie o película que estamos viendo puede perpetuar los patrones desiguales entre mujeres y hombres o expone de manera tácita que existen derechos, obligaciones, privilegios y oportunidades diferentes para mujeres y para hombres. 

Los comportamientos y los atributos de los personajes son, tarde o temprano lo que normalizamos:

  • Si solo veo personajes gays con pluma, creeré que todos lo gays tienen pluma. 
  • Si todas las mujeres que veo sufren por amor, entenderé que es normal hacerlo.
  • Si un personaje femenino con poder tiene características masculinas, puede que asocie que masculinidad es sinónimo de éxito. 
  • Si los hombres de la tele, pase lo que pase, no son capaces de expresar sus sentimientos, sabré que por norma, esto está vetado para el género masculino. 
  • Si los niños y niñas son tratados como seres ignorantes, creeré que hasta que no llegue la adultez, los niños no razonan. 
  • Si los personajes no abarcan toda la diversidad, creeré que solo hay un tipo de sexualidad. 
  • Y asi un largo etcetera…

Cuando empecemos a ver en las series, de manera habitual, parejas interculturales o poliamorosas, personas minusválidas con necesidades sexuales, mujeres con embarazos que representen la forma real en la que se puede vivir esta etapa, etc. Podremos ampliar nuestro imaginario, conocer otras realidades e integrarlas en nuestro espacio normativo.

 

 ¿Cómo nos influye a nivel sexual lo que vemos en la tele?

 

De manera consciente o inconsciente todos los mensajes entran en nuestra cabeza.  A veces acaban promoviendo algo positivo y a veces se cuelan para instaurar un pensamiento negativo. 

En ocasiones, no somos capaces de ver desigualdades en función del sexo, condiciones de subordinación en una pareja o atributos estereotipados en un personaje dentro de una historia, y está claro que no siempre sea fácil observarlo, ya que  el mensaje directo de lo que nos cuentan los guionistas, seguramente sea otro. 

Pero nuestro cerebro funciona en gran parte por asociación, así que, por ejemplo, si siempre veo que las lesbianas en las series son personas masculinizadas, mi cerebro hará una asociación: lesbiana = machorra.

Estas creencias infundadas generan estereotipos y prejuicios que pueden llegar a afectar mucho en la construcción de la identidad (especialmente en la adolescencia) y en cómo nos relacionamos con los demás. ¿No habéis oído eso de “Ah! No pareces lesbiana!… de dónde creeis que sale?

Dime que ves  y te diré que sexo tienes. 

 

La pantalla es un expositor de referentes y referencias que marcan nuestra construcción. 

Es fácil entender que como medio de distracción y actividad lúdica, ver Netflix no debería ir más allá de el rato que echamos en el sofá. 

Pero la tecnología ha conseguido que los algoritmos sean capaces de detectar que tipo de entretenimiento ofrecernos y sacar un patrón acerca de nuestras preferencias visuales. 

Así, si ves alguna vez una serie con personajes machistas, te sugerirá probablemente que veas otras series con protagonistas similares. 

El mensaje está ahí, muchas veces sin que los productores o creadores del contenido se hayan parado a pensar en cómo afecta la actitud de un personaje a una persona al otro lado de la pantalla. 

Netflix y todo el contenido que vemos (publicidad, redes, etc) nos sexúa y nos marca, nos define y nos hace aprender de manera pasiva muchas cosas. 

 

Que la fuerza te acompañe

Que la fuerza te acompañe

Acaba de estrenarse el séptimo episodio de la saga más épica del cine, y como no podía ser de otra manera, lo he celebrado viendo su versión XXX.

No puedo evitarlo, soy un poco friki. ¿Pero quién no? ¿Quién no ha fantaseado con alguno de sus personajes? Imaginar que en el interior del poderoso Darth Vader se esconde una espada implacable o disfrutar con las vistas de la hermosa princesa Leia no es algo que solo se me haya ocurrido a mí.

La web está llena de parodias para adultos de pelis de superhéroes, y es que es muy divertido jugar con la imaginación y recrear los sentidos con escenas calientes llenas trajes de otros mundos y superpoderes sexuales.

La versión X de Stars Wars fue estrenada en  2012, pero en estas últimas 2 semanas ha incrementado sus ventas y descargas en un 500%, supongo que así como yo, alguno le ha dado un homenaje a su Sexo Friki.

La película cuenta con estrellas porno como Allie Haze en el papel de Leia, Lexington Steele como Darth Vader y Tom Byron como Obi-Wan Kenobi, y está dirigida por Axel Braun, un especialista en esto de hacer parodias sexuales de los éxitos de Hollywood

Lo que más me ha gustado de la peli es el pollon negro de Darth Vader, que si bien no se ajusta a la realidad (Anakin Skywalker es blanco) da al personaje una fuerza sexual que no se habría podido conseguir de otra manera.

Nuestro imaginario está lleno de personajes de ficción que nos llevarían al orgasmo, yo soy un poco más de Thor y su poderoso Martillo o de Lobezno clavándome las garras por el cuerpo, aunque si me tengo que quedar con un clásico obviamente será Spiderman y ese beso furtivo cabeza abajo en el callejón.

La Princesa Leia con su bikini dorado siendo la esclava de Jabba the Hut ha sido por excelencia la fantasía de toda una generación, ese cuerpo perfecto y esa aparente fragilidad sigue dando  para muchas pajas.

Aunque hay nuevos personajes que podrían desbancar a los nacidos en los 80 y convertirse en las nuevas fantasías sexuales de los jóvenes como la Khaleesi y Jon Snow de  “Juego de Tronos”, aunque de esta serie supongo que no existirá nunca una versión más X que la que vemos originalmente y es que eso de tanto sexo explícito en la versión oficial quita un poco de morbo al frikismo. ¿no crees?

Me despido dejando el enlace del tráiler de la peli, si sois Frikis lo disfrutaréis como lo he hecho yo, y si no lo sois, darle la oportunidad a la fantasía que es el mejor ingrediente para activar el deseo, si quieres que la fuerza esté contigo dale rienda suelta a tu imaginación.

Que la fuerza te acompañe!

Candela M.

Luces y Sombras de las 50 Sombras de Grey

Luces y Sombras de las 50 Sombras de Grey

El estreno de «50 sombras de Grey» ha sido noticia en redes sociales, prensa y telediarios de todo el mundo.

Para bien o para mal, la gente ha llenado las salas de cines.

El público (mayoritariamente femenino) sigue acudiendo en masa para ser testigos de lo que me atrevo a llamar está siendo la revolución de la literatura erótica.

No me malinterpretéis,  aún no he visto la película (no sé si la veré… ¿estoy dispuesta a perder el Grey de mi imaginación?)  Así que no puedo opinar sobre la adaptación cinematográfica en cuestión, pero  los números hablan por sí mismos,  la película está siendo un éxito, las salas están llenas… aunque mucha gente acuda predispuesta a decepcionarse, como es normal en estos casos.

Lo que ha hecho E.L. James es transformar radicalmente la forma de relacionarnos con la literatura erótica, nos pese o no.

Para mí es una muy mala historia: Chica humilde y virgen conoce a millonario buenorro que practica BDSM porque está perturbado psicológicamente, se enamoran, mantienen una tórrida relación hasta que ella le demuestra que el «amor» es más fuerte que su «desviación» y finalmente fueron felices y comieron perdices….…- aaaarrrgggwww-¡horror!.

Los personajes son un sosos, los diálogos poco creíbles y el desarrollo de la historia se hace repetitivo. ¡Pero ahora está en boca de todos!

He leído literatura erótica desde los 17 años, sin saberlo un día llegó a mis manos “Los Cuadernos de Don Rigoberto” de Vargas Llosa y a partir de allí me hice adicta a este género literario.

Tengo en mi mesilla  títulos antiguos escritos por Henry Miller o Emmanuelle Arsan y otros un poco más actuales de Duras, Almudena Grandes, Valérie Tasso o Mercedes Abad.

También tengo alguno que otro libro que sin poder catalogar como narrativa está relacionado con el tema del sexo, me gustan mucho Fuentes y Carrión y no negaré que he leído a la Berdún y la Venus.

Sin embargo ésta novela ha conseguido que yo pueda leer en el metro cualquier título del género sin ser observada y que al entrar en las librerías no tenga que ir al último rincón, porque ahora  los libros que me gustan están en las estanterías principales.

Gracias a Grey  tener un par de esposas en la mesilla no es tan raro como antes,  también ha conseguido que la gente hable -casi-  libremente de lo que piensa acerca de las prácticas sexuales “diferentes”, antes de Anastasia y Christian algunos nunca habían pensado que una corbata pudiera tener tanto morbo.

He podido estar en una cafetería por la mañana hablando con otras mujeres del efecto que producía el libro y me reído a carcajadas cuando una de ellas relataba sin pudor alguno (y a todo volumen en la terraza del bar ) que cuando lo leía “le babeaba coño más que un caracol”.

El libro ha conseguido que hablar de sexo sea NORMAL y esto se merece un gran aplauso.

No quitaré mérito a todas las luces que nos ha dado. El mayor logro no ha sido vender millones de copias ni llenar salas o encabezar titulares, el mayor logro es que ha llegado a unas masas que antes no sabían que leer era tan excitante.

Y he aquí las sombras de la historia: el problema es que a James le faltó entender – o explicarlo para que no se malinterpretara- que la práctica del BDSM no es indicativo de una carencia afectiva como le ocurre al pobre Grey.

El BDSM va más allá de los  azotes, y en este mundo hay unas normas muy establecidas que nada tienen que ver con el maltrato.

La cosa va de juegos, placer-dolor, sumisión – dominación, dar y recibir, además el rol dominante no siempre está interpretado por hombres.

Pero en esta sociedad donde el la lacra de la violencia de género no ha podido ser erradicada es una pena que libros como estos, (que sólo son una historia y nada más) sirva de ejemplo para algunos seres equivocados e ignorantes que ahora piensan que a las mujeres “nos gusta que nos peguen”  –como he tenido que leer en el twitter horrorizada-.

El BDSM es un mundo muy complejo y parece que ahora todos pueden opinar porque “saben”…mmm a ver… es como si leo el Señor de los Anillos y me declaro experta en geografía de la Tierra Media o si veo  Star Wars y “sé de filosofía Jedi”  y hasta puedo ser abogada en la República porque “conozco” sus leyes. ¡Venga ya! Si uno no sabe de algo no puede opinar. Punto.

No creo que haga falta criminalizar una historia tan burda, porque la verdadera violencia no se ejerce con una fusta y una corbata en la cama.

He escuchado y leído verdaderas barbaridades éstos días, y no pienso que mi crítica sea mejor o contribuya más que las otras a desmitificar a la novela en cuestión.

Podría seguir escribiendo mi opinión acerca de las reacciones que ha tenido el estallido del volcán Grey, pero lo cierto es que prefiero no perder el tiempo, en vez de eso simplemente me gustaría dejar claro que sí, leí los 3 libros. Y no pasa nada….

El sexo lo es todo y esta semana hablar de ello parece que es más fácil (aunque sea para opinar en contra).

Espero que la peli siga sirviendo para generar excitación y conseguir polvos, y no para que se formen ideas equivocadas en la gente sin experiencia.

Gracias Sra. James por abrir las puertas a una mayoría a éste mi mundo, donde las letras producen un placer más allá del orgasmo.

Minerva M.