Desde que hace 15 años  salió al mercado la Viagra,  las mujeres nos hemos preguntado cuando podríamos comprar la solución de nuestros problemas sexuales en una farmacia, parece que la fecha se acerca, porque hace un mes que se aprobó en los Estados Unidos la venta la publico de Addyi la pastilla rosa que promete convertir el “hoy no, que me duele la cabeza” en “¿cuando llegas a casa que estoy cachonda?”

¿Quieres saber de qué va? ¿Qué diferencias hay con la Viagra? ¿Funciona de verdad?

Parafraseando a Morfeo en Matrix “si tomas la pastilla azul, fin de la historia, despertarás en tu cama con la polla dura y sin prácticamente efectos secundarios; si tomas la Rosa te quedarás en el país de las maravillas y yo te enseñaré hasta donde llega la madriguera de conejos (nunca mejor dicho J …!)  ¡Recuerda! lo único que te ofrezco es la verdad… nada más!”

La pastilla Rosa no es milagrosa, para empezar dice ser el tratamiento del “trastorno del deseo sexual hipoactivo (TDSH)” cosa que siquiera está probado que exista, según algunos estudios sólo un 1% de los casos de bajo deseo sexual está descrito como este trastorno, algunos sexólogos lo elevan al 4% pero sigue siendo un porcentaje bajo. Y no es que no haya mujeres que no experimenten en algún momento de su vida un bajón en su deseo sexual, es que este bajón tiene múltiples causas y a su vez múltiples formas de solucionarse.

¿Por qué es tan complicado llegar al fondo de la madriguera? Los problemas de erección en la mayoría de los casos no son causa ni consecuencia del deseo sexual, de allí que la Viagra haya solucionado el problema de millones de hombres que “SI quieren y NO pueden”: con una pastilla antes de follar el miembro flácido y disfuncional queda rígido gracias al efecto vasodilatador. Punto.

Pero el problema de algunas mujeres es que “NO quieren y por eso NO pueden” El órgano sexual más importante es el cerebro tanto en hombres como en mujeres. Y el deseo sexual femenino es frágil dado que parte de un entramado de estímulos (físicos, mentales, visuales y sentimentales, etc.) y se ve muy influido por diversos factores (relación de pareja, estrés, momento vital, hormonas, medicación, etc.) Si no queremos follar o no nos excitamos  puede haber muchas explicaciones y la pastilla trata solo la parte química de la cuestión.

Addyi fue creado inicialmente como antidepresivo, cosa que explica por qué en muchos casos la libido de las pacientes de control se activó, es un tema de neurotransmisores y serotonina, como dije antes… química. El fármaco actúa a nivel del sistema nervioso central y es necesario tomarlo diariamente durante un periodo de tiempo para notar sus efectos, además la  flibanserina (así se llama el principio activo de la pastilla) tiene múltiples contraindicaciones como insomnio o somnolencia, náuseas y el riesgo de que provoque hipotensión y desmayos. No sé si compensan las posibles consecuencias negativas.

En esta sociedad tan rápida y exigente en la que vivimos queremos que todos nuestros problemas desaparezcan con una pastilla, pero muchas veces la solución pasa por conocernos, entendernos y darnos el tiempo suficiente para aceptarnos sin sufrir. Somos exigentes con nuestros cuerpos y los tratamos como máquinas, pero sexo es un conjunto de menteycuerpo así, sin separarlo, no podemos pretender que funcione siempre al 100%.

Desde tiempos inmemoriales hemos usado plantas, comidas, pócimas y hasta conjuros mágicos para hacer del hombre una verga andante siempre dura y a la mujer un coño receptivo y fértil. Hemos evolucionado y afortunadamente ya no creemos que el cuerno de un animal nos hará experimentar la salud sexual de por vida, pero seguimos poniendo nuestras esperanzas en soluciones externas inmediatas. Y lo peor, seguimos alimentando una industria que hace que nos sintamos enfermos cuando en realidad lo que nos pasa es que somos humanos.

El único polvo mágico que hará que tus polvos sean mágicos está en tu interior.

A veces necesitamos ayuda (no del vecino ni de la amiga, ayuda profesional es la que funciona de verdad) no dudemos ni un minuto en dar la importancia que tiene al hecho de no tener deseo sexual, pero no corras en buscar una solución encapsulada porque no la hay.

Candela M.